PINTURAS AL ÓLEO
Última actualización 17-06-09
Inicio en el uso de los óleos.
Bueno en este apartado habría mucho que decir y poco que agregar a lo expuesto en los libros, sin embargo hay algo que aparece de forma escasa y a veces ni se menciona. Serían lo que considero unas normas básicas de uso de los óleos.
A partir de este inicio os propongo una serie de consejos y sus razonamientos,... sin embargo lo que si ha de quedar claro, es que al final cada uno hace uso de su experiencia encauzándola hacia los fines que pretende alcanzar.
Cuando uno inicia su caminar
en la pintura, puede encontrar en el mercado numerosas marcas de tubos al óleo,
presentándose bajo distintos tamaños y a veces diferentes tonalidades de color. Podemos
encontrar pinturas a precios económicos y otras que encarecen de entrada nuestro
bolsillo, entre los dos extremos un abanico de posibilidades. Entre las casas comerciales
que encontramos las veremos nacionales e internacionales.
Hay quien se plantea como reto realizar sus propios colores, usando los
pigmentos adecuados y los aceites oportunos, este no es precisamente mi caso -(lo dejo
para el estudio académico, y la recreación de la elaboración de los mismos)-. En esa
labor de investigación se presentan como es de esperar algunos errores, que pueden costar
caro a la hora de la permanencia de la obra y sus colores, como comprenderéis lo que no
se puede nunca es defraudar al que adquiere la obra, ni a largo y aún menos a corto
plazo. Yo soy de los que prefiero fiar los materiales con los que pinto a los
especialistas de las casas comerciales, (que los hay), y además se dedican solo a ello.
Cuando realizamos un cuadro, le damos nuestros tonos, nuestros gustos,
nuestro sentido y nuestra razón de su existencia...., cuando lo damos por finalizado
hemos plasmado todo ello, que por cierto guarda relación. Sería triste que en un plazo
más o menos determinado alguno de los factores que dejamos impreso en el cuadro se
devalúe o deteriore, perdiendo sus riquezas iniciales, pues como comprenderéis habrá dejado
de ser el elemento que habíamos conseguido y pretendido.
De los párrafos anteriores
se puede deducir que evidentemente deberíamos escoger unas pinturas que nos ofrezcan la
calidad mencionada.
¿Cuales son las mejores marcas?, a mi parecer ningún
laboratorio se ha mojado analizando los productos comerciales que podemos
encontrar, y que puedan emitir un juicio desinteresado e imparcial. Por el
momento se puede decir que los productos ofrecidos por las principales marcas
son más o menos de calidad equivalente, sobre todo sus productos de la gama
alta. Por tanto la decisión final queda al gusto de cada artista, prefiriendo
usar todos los pigmentos de una marca y gama determinada, o bien usando colores
de casas distintas, dependiendo de la decisión de emplear un color u otro. Al
parecer las marcas americanas, marcan el objetivo final de cualquier pigmento en
tubos al oleo, tanto por su relaciíón aceite/pigmento como por el trabajo sobre
el Paint Standard.
Yo soy de los usuarios de la casa Titan gama
extrafino, los
colores con los que me siento a gusto, y esto no es apología propagandística, pues no me
los regalan. No descarto mezclar en un futuro próximo algún color de otra marca
que me ofrezca los degradados que cada artista busca.
Lo que si es cierto que incluso usando la misma marca y
gama, mi paleta ha cambiado de algunos de los colores básicos con los que empecé
a trabajar. Como fin la búsqueda de unos degradados, mezclas y colores que van
cambiando con mi gusto y estética.
Cuando comenzamos a pintar
cometemos muchos errores, pero para mí, los mas garrafales son los siguientes:
Pinturas baratas.
Comenzamos o comienzan con colores baratos o económicos por
aquello de que como se está aprendiendo..., craso error, pues al no ser posiblemente los
colores finales (pigmentos) con lo que trabajaremos en nuestra futura profesionalización
no nos servirán precisamente para coger el tacto a los degradados y mezclas finales de
dichas pinturas. Los matices logrados, no os quepa ninguna duda ofrecen una gran
diferencia, según se usen uno u otro tipo de pinturas. La habilidad y ligereza de las
mezclas que pretendemos conseguir se logra usando los mismos colores o pigmentos.
Mezcla de
calidades.
Otro error importante puede
ser el usar colores o tubos de óleo de diferentes casas, pero peor que eso es
mezclar calidades dudosas, pues visto lo anterior habría
que añadir que la reacción entre diferentes composiciones pueden dar a la larga
sorpresas desagradables, comprometiendo la permanencia de la obra. Si a ello incluimos además que los matices conseguidos pueden
ser ensuciados por algunas sustancias empleadas en sus composiciones al ser mezcladas,
comprenderemos la necesidad de mantenernos dentro de todo lo posible en un purismo, si no
exacerbado si conceptual.
Claro que podemos mezclar pinturas de diferentes marcas comerciales, sobre todo
si algunos colores nos ofrecen más garantías que otros, pero recordar que los
tubos han de ser de calidad, siendo así nos aseguraremos reducir o eliminar los problemas.
Claro sobre oscuro.
Cuando ya hemos hecho nuestros primeros pinitos con los
óleos, si somos observadores, podremos comprobar dos cosas; la primera que es
más fácil aclarar un color, que oscurecerlo la segunda que los colores oscuros
por regla general secan antes que los claros, eso nos da un indicio de que
deberíamos no solo por claridad y definición de aplicación de la pintura empezar
por los oscuros, si no que el comportamiento de los oscuros es de tipo magro,
mientras que los colores claros el comportamiento se acerca más al graso.
Recordar la frase graso sobre magro, de esta forma no
tendréis problemas de cuarteamiento o agrietamiento de las pinturas, sobre todo
cuando ejercemos pinturas rápidas de una sesión o dos, también llamadas (a la
prima), donde los colores se superponen aún frescos.
Aprovechar colores.
Cuando quedan en la paleta las pinturas de un día para
otro o transcurridos algunos días podremos ver la formación de películas en las
pinturas depositadas, algunas de ellas tardan más en producir esta película, es
decir tardan más en secar, y suele coincidir con las pinturas claras. La
película formada es debido a la evaporación de aceites y estabilizadores de la
misma. Procedemos a retirar el telillo del color, si el que queda aún conserva
su cremosidad, podremos reutilizarlo, pero si se ha convertido en pastoso, al
aplicarlo corremos grandes riesgos, pues su adherencia y mezcla no serán las
óptimas para el trabajo de la pintura al óleo, podríamos reutilizarlas si
empleamos algún aceite o medium en su aplicación, que le devolviera las
propiedades que ha empezado a perder.
El mejor consejo que se puede dar, es colocar en la
paleta cantidades que creas que vas a utilizar, es preferible volver a añadir
durante la sesión de pintado que dejarlas de una vez para otra.
Graso sobre Magro.
Esta regla es inquebrantable, hacerlo es obtener un
desastre de resultado a corto o medio plazo, la pintura se agrietará, y habrá
perdido gran parte de su valor, por no decir que a veces todo.
Cuando hablamos de magro, nos referimos a pinturas
donde se ha utilizado medium a base de esencias de trementina o alguna similar
que son de evaporación y secado rápido.
Cuando se habla de graso, en la pintura hemos usado
medios en los que predominan los aceites.
Visto lo anterior al decir (graso sobre magro), define
el proceso de secado de un cuadro, primero deben secar las capas inferiores,
para ir secando posteriormente hacia la parte superficial del mismo, de esta
forma al secarse la capa inferior antes, la capa superior aún elástica podrá
contraerse o dilatarse según se los demande la capa magra, una vez que esta a
terminado sus contracciones, lo hará la capa superior, de secado más lento.
Evidentemente cuando hablamos de las contracciones o
dilataciones de la pintura, como podréis suponer no serán perceptibles
visualmente, pero una cosa debéis tener claro y es que se producen
inevitablemente.
La iluminación.
Algo que no debe pasar inadvertido. La luz eléctrica
eliminó la restricción que tendía a mantener la pintura al óleo dentro de los
límites de una práctica correcta y segura. En varios tratados se mencionan los
perniciosos efectos que tienen sobre la permanencia las capas de pintura
excesivamente espesas, llenas de empastes modelados. Estas pinturas no se
hubieran podido realizar en la época anterior a la iluminación eléctrica; sólo
manipulando la iluminación individual se puede lograr que destaquen con todo el
brillo y vistosidad que el pintor pretendía.
Si se contempla una colección de retratos históricos,
con una iluminación general ordinaria, los más antiguos, independientemente de
su valor estético, resultan siempre más visibles y llamativos, mientras que los
pintados con espectaculares empastes no presentan más que pegotes y brillos.
Estas obras modernas no resisten la comparación con las otras, en términos
visuales, a menos que se utilice una iluminación individual ajustada.
Cuando estamos en el estudio, nos planteamos si la luz es la idónea para emprender nuestra labor artística, sin que se deformen las tonalidades y cromatismos que pretendemos que la obra presente bajo cualquier tipo general de iluminación. Lo ideal sería trabajar con luz natural, sin embargo, en la mayoría de los casos es difícil de aplicar, sobre todo cuando dependemos de las horas en las que nuestro ocio o espacio no dispone de dicha iluminación.
Trabajar con iluminación meramente incandescente es un error bastante común, al igual que hacerlo sólo con tubos fluorescentes normales (Luz Blanca). En el primer caso la predominancia de los amarillos es aplastante, y en el segundo el exceso de blancos y radiaciones ciegan los cromatismos. Hemos de buscar una luz compensada hacia los colores naturales. Una mezcla de tubos fluorescentes de luz blanca y luz día junto al empleo de focos Halógenos es el ideal, pues los grados kelvin de la radiación luminosa conseguida se acercará mucho a la luz natural.